“El juego libre, es el que hace el niño cuando nadie le dice lo que tiene que hacer. Cuando lo intentas controlar, éste deja de ser libre, deja de ser juego y ya no es lo mismo”. Esta es la clara y sencilla descripción que hace el pediatra Carlos González sobre esta actividad vital para desarrollo de los niños, una actividad que según mencionan varios expertos, tiene que tener un carácter espontáneo, pues justamente, esta característica es lo que hace que un juego sea un juego. El juego es libre por naturaleza y se debe entender así en los proceso de aprendizaje.

“Las cosas más importantes de la vida, las hemos aprendido jugando”, afirma González en este video, desarrollado por el BID para el curso Políticas Efectivas de Desarrollo Infantil, donde se explica el impacto positivo del juego en la vida de los niños. Resolución de problemas, trabajo en equipo y creatividad, son sólo algunas de esas cosas que se construyen en la espontaneidad del juego y por eso mismo, darle prioridad a esos momentos o espacios (como el recreo), debería ser fundamental dentro y fuera de la escuela.

En los primeros siete años de vida, dice la Psicomotricista Catherine Quintana, el juego es la actividad más importante para el desarrollo infantil.

En ese sentido, respetar esa actividad como un proceso propio de la primera infancia, es indispensable para la maduración y el aprendizaje actual y futuro. Para respetar dicha prioridad, dice la experta, no es necesario tener grandes juguetes o instalaciones, pues simplemente se trata de pensar qué necesita el niño en determinada etapa y elegir objetos indicados (económicos e incluso reciclados) en función de esto. Así, Quintana sugiere que el mayor gasto económico no se debe hacer en los objetos de juego como tal, sino en la formación de profesionales que comprendan la importancia del juego en esta etapa de desarrollo vital para potenciar las capacidades de los estudiantes.

La experiencia de Colombia

Por su parte, mencionando el desarrollo de un proyecto que se llevó a cabo con familias en Colombia, Marta Rubio, Economista del BID, resalta el papel fundamental que cumplen los padres como mediadores en entornos con niños donde los espacios deben estar diseñados para que el juego ocurra. Después del proyecto de 18 meses de intervención que menciona Rubio (enfocado en la capacitación de familias de escasos recursos para el entendimiento del juego en el desarrollo de sus hijos), se evidenciaron mejoras en la calidad de la estimulación del entorno de los niños, hubo un aumento en el número de materiales para el juego que las familias utilizaban, al igual que el número de actividades que le niño realizaba con el adulto. Todo esto, dice Rubio, se tradujo en mejoras en: el desarrollo cognitivo y el desarrollo del lenguaje, lo que a su vez se traduce en la reducción de un ⅓ de la brecha socioeconómica en hogares de condición de pobreza.

Desarrollo cognitivo, trabajo en equipo, motricidad, creatividad, resolución de problemas y reducción en la desigualdad, son parte de los elementos que estos expertos rescatan como resultados del juego libre entendido como una prioridad en la primera infancia, aquella etapa donde se marca el inicio del aprendizaje para toda la vida. Por ello y mucho más, cientos de profesores utilizan el juego como herramienta de aprendizaje.

Créditos: Camila Londoño

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