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Los niños/as desarrollan el lenguaje a partir de las interacciones con las personas que los cuidan y esto se ve facilitado cuando el ambiente en el cual crecen es rico en conversaciones adecuadas para su entendimiento.

Es muy bueno hablar claro con el niño/a para favorecer su comprensión y aprendizaje. Muchas veces cuando los adultos hablan como guagua para imitarlos, los confunden y no les ayudan a aprender correctamente.

Mientras los niños/as están aprendiendo a hablar, es recomendable no corregirlos demasiado pues se puede correr el riesgo de inhibirlos. Es importante alentarlos a que digan nuevas palabras y comuniquen de esta forma sus necesidades e ideas.

Mientras realizas alguna actividad hogareña cuéntale lo que hay que hacer y porqué. Es posible que te quiera ayudar espontáneamente y pregunte más al respecto.

Invítalo y ayúdalo para que te imite en actividades que impliquen un acercamiento al lenguaje. A continuación te mostraremos algunos ejercicios:

a. Realizar un “baño de palabras”: Convérsale constantemente a tu niño(a) sobre las cosas que realizas y sobre el entorno en el que se encuentran (por ejemplo; “mira, estoy haciéndote la papa, mira qué rica va a quedar…”, etc.). Nombra constantemente las cosas cercanas a tu niño(a), muéstraselas, etc.

b. Comenta también sobre lo que tu niño(a) está haciendo (por ejemplo, “mira estás tomando la papa”, “uy, mira cómo estás moviendo tus brazos…”; etc.).

c. Cuando interactúes con tu niño(a), muéstrale cosas, juguetes y pregúntale “¿Qué es eso?”, si no responde puedes darle la respuesta. Dependiendo de cómo la da, puedes repetirla de forma correcta para no frustrarlo.

d. Si tu niño(a) dice algo parecido a lo que usted reconozca como una palabra, o si dice una palabra de forma errónea, no lo(a) corrijas; repítela de la forma correcta varias veces usando varias oraciones para eso.

e. Agrega información nueva a lo que tu niño(a) dice (por ejemplo; “tato”, “Sí, el zapato rojo”).

f. Al conversar y jugar con tu niño(a) realízale preguntas del tipo “Qué”, “Quién”, “Dónde” (por ejemplo; “¿dónde está la tortuga?, etc.). Ten atención de que entienda la pregunta y ayúdalo a responderla si él (ella) no puede espontáneamente.

g. Coloca dos o tres objetos llamativos en diferentes lugares de la sala y dile donde se encuentra en referencia a dónde está el niño (ej.: la pelota está lejos; la muñeca está cerca, etc.).

h. Siéntate frente a tu niño(a) a una altura que queden frente a frente. Manipula objetos diferentes con propiedades diferentes del tipo: • Chico-Grande • Largo-Corto • Duro-Blando

i. Haz oraciones con esos objetos, juntando un artículo (un, una, el, la, etc.), el objeto y el adjetivo (ej.: el conejo blanco, etc.) Luego puedes darle órdenes con dichas oraciones “dame el conejo blanco”.

j. Selecciona varios objetos y realiza acciones que relacionen unos objetos con otros. Entre ellos pueden ser: un muñeco y un caballo, una muñeca y una escoba, un muñeco y un teléfono de juguete, entre otros ejemplos. Verbaliza cada una de las acciones.

k. Selecciona varios objetos y cámbielos de lugar. Por ejemplo poner un animalito afuera y adentro de un corral (verbalizando la acción: el animal está afuera del corral, ahora está adentro del corral), una pelota afuera y adentro de una caja, una muñeca arriba y abajo de una silla, etc.

l. Dale órdenes a tu niño(a). Estas órdenes deben estar relacionadas con un objeto “ponte los zapatos”, “dame la polera”, “quítate los calcetines”. Cuando tu niño(a) lo logre, pídele realizar las mismas acciones y otra más “ponte los zapatos y ven”. Luego puedes relacionar dos acciones con dos objetos, pero que estén relacionadas “trae la pelota y déjala en la caja”.

  • Luego da 2 órdenes con objetos y que no estén relacionadas “dame la pelota y ponte el pollerón”. Siempre debe incentivar a su niño(a) a hacer estas acciones, animándolo(a) y felicitándolo(a) al realizarlas. No olvides ayudarlo(a) si no puede o tiene dificultades.
  • Siéntate junto a tu niño(a) y muéstrale libros de cuentos para su edad con figuras claras, coloridas y de fácil identificación y nómbrale los objetos familiares para él/ella que puedan aparecer en éstas. Luego pregúntale sobre los objetos y personajes y comienza a narrarle la historia (por ej.: “¿Qué es eso?”, “¿Quién es él?, etc.), durante el tiempo que atienda. También narra la historia con distintas voces para los personajes, marcando muy bien la entonación en cada parte, para hacerla más notoria. Realízale preguntas simples a tu niño(a) como las antes citadas u otras como “¿Qué pasó?”, “¿Qué hicieron…?”, etc.

 

Fuente: Crece contigo 

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